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Parece que esta va a ser una buena temporada para el pimiento en Navarra. Uno de los frutos más característicos de la huerta foral vive estos días su momento de recolección, demostrando un año más su adaptación al clima, que en esta ocasión va a propiciar rendimientos muy altos. Aunque Lodosa es la referencia por antonomasia del pimiento navarro, muchas otras localidades se vuelcan estos días en vender este rico manjar

 

Con la llegada del mes de octubre, poco a poco se va intensificando el ritmo de recogida en el pimiento. Así, se va completando la primera pasada en la recolección de variedades destinadas fundamentalmente para la congelación como California, Luesia o Cierzo. Pasa lo mismo con las variedades destinadas a la industria conservera, con pico y piquillo. Las plantaciones presentan una buena carga de frutos y con buenas calidades en general. 

Los pimientos están demostrando en esta campaña una calidad y rendimiento muy altos

En una temporada donde los ataques de enfermedades y plagas, tipo taladro, han sido más bien escasos, la nota positiva es que el fruto refleja una calidad y rendimiento muy altos.

 

Navarra cuenta con un sello de calidad que diferencia a este producto, la “Denominación de Origen Pimiento del Piquillo de Lodosa”. Esta marca sólo ampara la conserva de frutos enteros de las categorías extra y primera de la variedad “piquillo”, cultivados y elaborados exclusivamente en los ocho municipios amparados por el Reglamento: el término geográfico que lleva su nombre, Lodosa y los municipios colindantes (Andosilla, Azagra, Cárcar, Lerín, Mendavia, San Adrián y Sartaguda).

 

Este fruto se reconoce por su color rojo vivo, su pequeño tamaño (8-10 cm. de largo), y su forma plana-triangular con una característica punta ligeramente curva. El peso medio del fruto es de 35-50 gr. y su carne es fina y compacta.

 

 

Aunque no sólo en la zona amparada por la denominación cobra protagonismo el pimiento de Navarra. El mercado del pimiento en localidades como Puente la Reina es ya una tradición de la Comunidad foral, lugares por donde miles de familias pasan entre los meses de septiembre y diciembre para comprar directamente al productor, que sí se quiere se encarga también de asar los pimientos.

 

Muchos se colocan incluso en las puertas de sus casas, aunque siempre hay un lugar de encuentro para que compradores y vendedores hagan negocio. En Puente La Reina es  la “Campa de la Fundación Mena”. Allí los agricultores exponen sus productos y venden, junto con los afamados pimientos, pochas, cebollas, patatas o melones